5 posturas sexuales con las que las mujeres disfrutan más de la penetración.

Te contamos 5 posturas para disfrutar más de la penetración vaginal. Sigue leyendo.


En los encuentros eróticos el coito, es decir, la penetración vaginal, es una da las prácticas más habituales y recurrentes de las parejas heterosexuales ya que permite principalmente que los dos miembros obtengan placer (genital) a la vez, aunque recordamos que no es la única que puede producir placer, ya que la forma de disfrutar de las relaciones eróticas es muy amplia y se pueden realizar infinidad de cosas, tantas como a cada uno le permita su imaginación: morder el cuello, lamer el lóbulo de la oreja, pellizcar los pezones, estimular el clítoris, y un larguísimo etcétera.


Para la mayoría de los hombres conseguir el orgasmo a través de la penetración les resulta más fácil que para la gran parte de las mujeres, que muchas veces pueden llegar a frustrarse cuando ven que no lo consiguen con la misma facilidad que sus parejas. Sin embargo, esto suele ser lo más habitual, ya que solo 3 de cada 10 mujeres (aproximadamente) son capaces de tener un orgasmo a través de la penetración vaginal con cierta facilidad. Y esto es porque contrariamente a la idea que se tiene acerca del orgasmo femenino, este no se obtiene (por lo general) mediante la penetración vaginal, ya que la vagina tiene muy poca sensibilidad, sino con la estimulación del clítoris, que tiene más de ocho mil (8.000) terminaciones nerviosas, más que las que tiene el pene, y que es el órgano encargado exclusivamente para la obtención del placer.


Entonces ¿para conseguir el orgasmo hay que rechazar a realizar el coito? Para nada, sin embargo si lo que se quiere es disfrutar de la penetración de forma satisfactoria lo que debes hacer es conocer las posturas que permiten la estimulación directa o indirecta del clítoris y que por lo tanto aumentarán las sensaciones placenteras.


Hoy te proponemos 5 posturas pensadas para que las chicas disfruten más de la penetración según el Kamasutra.


1. El misionero

Si, lo se. Esta es la postura más clásica del Kamsautra, sencilla de realizar y cómoda para los dos, en la que la mujer está tumbada "boca arriba" con las piernas abiertas y flexionadas mientras que el hombre se apoya en sus rodillas situadas entre los muslos de la mujer, y se sujeta sobre sus antebrazos acostado sobre su amante. Con esta postura se consigue una penetración profunda y sin grandes molestias debido a roces incómodos con las paredes vaginales, ya que permite un buen ajuste entre el pene y la vagina independientemente de su tamaño. Además de la estimulación vaginal, el roce del pubis del hombre estimula el clítoris de la mujer aumentando así las sensaciones placenteras.

Variación: En esta misma posición la mujer puede hacer pequeñas variaciones cambiando el ángulo de las piernas subiéndolas o modificar el ángulo de la cadera elevándola en el aire y apoyándose sobre la espalda (la zona de los omóplatos) o poniendo una almohada debajo de las caderas.


2. Cara a cara

En esta posición la mujer tiene que tumbarse "boca arriba" con las piernas estiradas y juntas. El hombre debe apoyarse sobre sus rodillas, esta vez por fuera de las las piernas de la mujer y se recuesta sobre sus antebrazos quedando "cara a cara" con su pareja. La mujer con sus manos, agarra las caderas del hombre y dirige el movimiento de las caderas y decide el ritmo de la penetración con ayuda de su compañero. Aunque esta postura pueda guardar cierto parecido con la del "Misionero" se diferencia en las sensaciones que provoca ya que en la de "Cara a cara" el ángulo de las piernas permite una mayor fricción entre el pene y el clítoris de forma constante despertando así mayores sensaciones placenteras y facilitando el orgasmo para la mujer.


3.La amazona

Como bien indica su nombre, en esta postura es la mujer la que se coloca encima del hombre, que se encuentra tumbado "boca arriba" con las piernas flexionadas hacia el pecho, mientras que ella se coloca entre sus piernas y flexiona las rodillas hasta sentarse sobre los muslos del hombre, introduciendo lentamente el pene en la vagina. Una vez en esta posición, la mujer puede agarrarse a sus propias rodillas o a las de su compañero para mantener el equilibrio y comenzar a moverse para dirigir el ritmo deseado de penetración. Como es ella la que está en la posición superior, tiene mayor control de la penetración y total libertad de movimientos que le permiten cambiar de ritmo según su excitación o modificar el ángulo de penetración para obtener mayor placer y disfrutar de forma satisfactoria.

Variación: Si se prefiere también el hombre puede tumbarse con las piernas estiradas y la mujer sentarse sobre su zona pélvica apoyándose sobre sus rodillas a los laterales de su pareja y controlar la penetración de igual forma desde esa posición.


4. La tijera

Él debe tumbarse "boca arriba" y apoyar la parte superior de su espalda en un almohadón para que la cabeza quede un poco elevada. Ella debe tumbarse sobre él en la orientación contraria (es decir con la cabeza hacia sus rodillas) de tal manera que los pubis de los dos quedan unidos en un mismo punto con las piernas de ellas abiertas y apoyadas en los laterales de su compañero. La penetración con ritmo lento y sensual produce placer debido al contacto con el clítoris cada vez que entra y sale de la vagina. De esta manera se estimulan de forma simultánea las paredes vaginales y el clítoris. Además el hombre tiene las manos libre para poder agarrar los muslos de su compañera y modificar el tirmo de la penetración, así como estimular mediante el tacto otras zonas erógenas.


5. A cuatro patas ("El perrito")

Y cerramos con otra postura clásica , muy utilizada durante los encuentros eróticos: "el perrito" en la que ella tiene que colocarse a cuatro patas, apoyándose sobre sus rodillas y manos o antebrazos (dependiendo de la curvatura y el grado de inclinación de la espalda) y elevar ligeramente las caderas. El hombre por su parte, se sitúa detrás de su compañera de rodillas y sostiene las nalgas de esta entre sus manos. En esta postura, es el hombre quien tiene el control de la penetración y quien marca el ritmo. La penetración se caracteriza por ser profunda y por permitir un gran contacto entre el pene y el clítoris a través de la paredes vaginales, produciendo una mayor sensación placentera en la mujer. Además, puede utilizar una de sus manos para estimular de forma directa el clítoris de su pareja u otras zonas erógenas como sus pechos o el ano.


¿Has probado ya alguna de estas posturas? Recuerda que puedes alternarlas durante un mismo encuentro erótico ya que cada una puede proporcionarte sensaciones placenteras diferentes, además de romper la rutina y monotonía de lo conocido y cómodo introduciendo nuevos juegos y nuevos estímulos. O puedes ir descubriendolas poco a poco. ¡Como tu prefieras! ¿Con cuál de ellas te animas hoy?


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